¿Es el yoga una práctica adecuada para mí? ¿Es lo que estoy buscando?

¿Es el yoga una práctica adecuada para mí? ¿Es lo que estoy buscando?

El yoga es un sistema universal: eso quiere decir que, en principio, se adapta a todo el mundo. Esto es porque tiene una gran variedad de prácticas de dónde elegir, entre las cuales están las posturas de yoga, los ejercicios de respiración, la meditación, los mantras, la relajación y la filosofía del yoga en la vida diaria. Además, si nos referimos específicamente al yoga físico, hay una gran variedad de opciones, algunas más físicas y otras más espirituales.

Por ejemplo están las formas de yoga terapéutico y restaurativo, para tratar condiciones físicas y psicológicas, o el hatha yoga tradicional, que es suave, meditativo y pausado, las adaptaciones a diferentes tipos de cuerpos y edades, o las formas de yoga más contemporáneas que pueden ser más intensas.

Es un método sencillo, no competitivo, que requiere poco y que nos da mucho a cambio. El yoga no necesita de un equipo especial ni mucho menos una gran infraestructura. Por eso, nos acompaña a donde vamos. Es sencillo y gratificante. Y, a diferencia de la mayoría de prácticas físicas, que tienen un nivel de exigencia determinado y que no se acomoda a todos los estados físicos, es una práctica no competitiva, que respeta los límites del cuerpo y que es adecuada para la mayoría de nosotros. Sólo pide de nosotros constancia. El yoga comprende que cada cuerpo es diferente y es respetuoso de estas diferencias.

Estos principios se pueden explicar a través de su tradición espiritual.

Tiene, además, la particularidad de mantener la conciencia en cada ejercicio y, como es lento y controlado, el riesgo de lesiones es mínimo, si se practica de la mano de un profesor calificado. Por el contrario: un principio de las posturas de yoga es que deben ser posturas cómodas y estables, no dolorosas, como lo planteó el maestro Patanjali (en inglés).

Es normal que cuando las intentes por primera vez tengas sensaciones totalmente nuevas, porque no estamos acostumbrados a ver el mundo desde tal variedad de perspectivas ni de hacer con nuestro cuerpo tantas posturas inimaginables, pero verás que lo mejor que tiene es que el yoga es muy divertido.

En su forma clásica, esta disciplina se acomoda a hombres y mujeres de todas las edades y creencias. Aunque tenga raíces comunes con ciertas tradiciones espirituales, el yoga es un método, no es una religión. Cada uno se concentra en su propio ser, sin comparaciones ni más paradigmas que el alineamiento, la concentración, la respiración (en inglés) y la posición adecuadas. Una postura “bien hecha” no es hacerla perfecta ni bella. Cada uno llega a donde puede llegar, dependiendo de su flexibilidad, balance o fuerza.

Luego nos damos cuenta de que algunas posturas que parecen difíciles son más de confianza o concentración más que de fortaleza física y que si hay un lugar donde uno puede ser auténtico y a donde todos van a aprender con paciencia y sin ánimo de competir, es en las academias y escuelas de yoga. Estas incluso se convierten en lugares de gran apoyo emocional o espiritual para las personas en algunos momentos de sus vidas, por ejemplo, cuando se es nuevo en una ciudad.

Muchos de nosotros anhelamos estar más sanos y fuertes, y muchos hemos escuchado que existen técnicas para equilibrar la mente y vivir más felices, pero pocos nos decidimos a aprenderlas e implementarlas. A lo mejor hoy es el día en que te decidas. Pero si no todavía no estás tan seguro de que es lo que buscas, sigue leyendo. A lo mejor acá te aclararemos tus dudas y te lograremos sorprender con este artículo en inglés sobre sus beneficios.

Diferentes motivos para acercarnos al yoga
Cada persona tiene una aproximación diferente al yoga. Algunos quieren ejercitar el cuerpo, aumentar la flexibilidad, la fortaleza, tener una figura atractiva, aumentar la vitalidad y mantenerse jóvenes. Esa es el principal interés en el yoga en nuestros países occidentales y es la parte más difundida de la disciplina.

Sin embargo, otras personas llegan al yoga como una terapia, atraídas por los beneficios del yoga para tratar dolores de espalda o desórdenes en el sueño; otras son más conscientes del carácter holístico del cuerpo, entendiendo el yoga como una medicina preventiva para mantener saludable nuestra estructura corporal, pero también nuestros órganos y sistemas internos, facilitar la limpieza y eliminación de toxinas, el flujo de energía, así como una mente equilibrada, una condición básica para un cuerpo sano.

Otras personas buscan el yoga como una terapia emocional: como una manera de buscar un espacio reconfortante y de fortalecimiento interior, o de manejar periodos de depresión, o lo que es más común, porque están pasando por momentos de mucho estrés y necesitan con urgencia algo de calma y ecuanimidad emocional. Finalmente, hay quienes llegan a la disciplina motivados por la tradición espiritual del yoga, porque quieren tener una vida más plena y con sentido, expandir sus límites, abrirse a la felicidad, estar más presentes o entrar en contacto con algo trascendente.

No importa cuál es nuestro caso particular: el yoga se adapta a diferentes cuerpos y tiene algo para todo el mundo. Si quieres hacer ejercicio, eso está bien; te felicito por querer cuidar tu cuerpo. Si quieres calma y paz interior para manejar mejor tus responsabilidades y los momentos de tensión en el día a día; si estás pasando por un periodo difícil; quieres mejorar una dolencia física o prevenir enfermedades; si quieres hacer un cambio definitivo para aumentar tu salud; o si buscas una vida más amplia y espiritual, estás en el camino correcto. Te invitamos a que leas cómo comenzar a practicar yoga, lánzate, y descubrirás además más beneficios de los que esperabas.

Recomendaciones
– Antes de iniciar cualquier régimen de ejercicios, es importante consultar un médico.
– Las personas que tienen condiciones físicas delicadas, deben tener además una práctica adaptada a sus necesidades.
– Siempre que haya alguna parte del cuerpo con alguna molestia temporal se debe informar al profesor antes de la clase; si hay algún dolor fuerte, debemos dejar de practicar de inmediato.

Por Beatriz Davila